Chaise longue

¿Acertaré colocando una chaise longue en mi comedor?

Suele resultar algo muy habitual en pensar en un sofá tipo chaise longue dentro de nuestro salón comedor al principio. Al gran poder de seducción estético de este tipo de sofás le tenemos que sumar la sensación visual de confort y ya tenemos la ecuación formada que nos da como resultado la necesidad imperiosa de colocar una dentro de nuestro salón comedor.

Tanto en las revistas de decoración, como en catálogos y publicidad de los fabricantes de tapicerías encuentras una gran oferta de este tipo de productos. Siempre es mucho más vistoso mostrar un modelo de sofá en forma de chaise longue que no en un tresillo convencional. Está mas que demostrado que un cliente potencial se fijará más en una composición amplia, que en modelos más tradicionales como es un sofá de tres plazas. Es por esto que los fabricantes y las tiendas de sofás y tapicería, abusan muchísimo más este tipo de fotografías. Además de esta pequeña triquiñuela, suelen usar también composiciones con colores muy claros buscando el mismo fin, sin piedad. La fórmula perfecta que nunca falla es chaise longue + tela en color clarito.

Una vez que ya está generada la necesidad de producto, el cliente ósea nosotros, buscaremos la manera de forzar para conseguir colocar una chaise longue dentro de nuestro salón comedor. No siempre es posible; la cruda realidad nos dice que el 90% de los salones comedores de cualquier piso o apartamento no soporta, en condiciones normales, una composición de sofás de estas características. El motivo es muy simple: suelen ser muy grandes.

Una chaise longue normal suele medir en el lado largo entre 260 y 300 cms, o lo que es igual un sofá de tres plazas sin un brazo (180 aprox) + el módulo para tumbarnos (entre 80 cms y 120 cms). Y por el lado largo aproximadamente 150-180 cms. En este momento quizá estarás pensando, ¿Y por que no la hacen más pequeñas? La respuesta es que si las hacen, pero realmente una composición chaise longue con medidas inferiores a las antes expuestas no tiene sentido ninguno comprarla. O quitamos espacio para sentarnos o quitamos espacio para tumbarnos o de los dos; nos quedará una estructura poco útil por su ínfima capacidad de confort.

Otro inconveniente de este tipos de estructuras, además del gran espacio que nos van a robar a nuestra estancia, es la comodidad. ¿Cómo que la comodidad estarás pensando? Exacto, la comodidad. El espacio útil para sentarnos será únicamente el lado largo (sofá de 3 plazas menos un brazo, o sofá de 2 plazas menos un brazo). El lado de tumbarnos no es nada cómodo para sentarnos por dos motivos: el primero es porque suelen tener bastante más fondo que un asiento normal y el segundo porque el respaldo no está concebido para sentarnos y suele ser muy bajito o inexistente por lo que no nos podremos recostar con comodidad. Por consiguiente, dispondremos de un espacio para sentarnos y otro para tumbarnos, pero jamás deberemos pensar en usar la parte de tumbarnos como espacio útil de asiento, ni siquiera la parte de la esquina. Te invito a que entres en cualquier tienda de sofás y hagas la comprobación en cualquier chasise longue que veas.

En resumen, una estructura de 240x140 cms, aunque la puedas encontrar en el mercado con facilidad son bastante poco útiles por la falta de espacio útil para sentarnos y por favor, NO TE LA COMPRES.

Por todo esto, no queremos denostar este tipo de estructuras de sofás que lo cierto son muy bellas y si el espacio nos lo permite, muy cómodas. Sólo queremos dejar claro que en ocasiones no es la mejor opción. Existen composiciones de varios módulos en línea, con puffs, con mecanismos extensibles, con mecanismos de relax , ... que muchas veces os aportarán muchísimo más confort y os hará vuestro salón comedor más amplio y acogedor.

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